Agencia de Rating y financiación sostenible una relación imprescindible

Agencia de Rating y financiación sostenible una relación imprescindible

11 de febrero de 2020

Autor: Axesor Rating

Que el apetito inversor por la financiación sostenible se encuentra en continuo crecimiento, es un hecho, con un mercado global dinámico en el que en poco más de cinco años se ha conseguido superar los USD521bn en emisiones según el último balance llevado a cabo por Climate Bonds Initiative (CBI), sobre todo de emisiones de green bonds corporativas y de bancos de desarrollo en los mercados financieros de Europa, Norteamérica y Asia.

Como es sabido, este mercado de la financiación sostenible no solo se limita a los conocidos green bonds, sino que los inversores tienen a su disposición una amplia variedad de productos que abarcan desde los green loans, blue bonds, sustainability bonds o social bonds, hasta los novedosos, y a la vez controvertidos, transitions bonds, que buscan dimensionar un mercado que, como pone de manifiesto la última encuesta publicada por la CIB, a cierre de 2018 apenas representaba un 5% de las inversión en renta fija a nivel global, más que insuficiente para satisfacer la cada vez mayor demanda en emisiones corporativas (93% de los encuestados), bancos de desarrollo (76% de los encuestados) y soberanos (57% de los encuestados).

Desde Axesor rating creemos que los principales obstáculos para el desarrollo de este mercado no solo se refieren a aspectos normativos o técnicos, sobre los que no obstante se habría avanzado bastante en los últimos años con la publicación de la taxonomía europea de financiación sostenible o con la aprobación de ventajas fiscales en países como China, Japón, Malasia o Hong-Kong; sino que también pasan por la insuficiente armonización de los criterios bajo los que se puede considerar una financiación cómo sostenible, la excesiva concentración de emisiones en sectores tales como el energético o industrial que puede limitar el nivel de exposición de determinados fondos de inversión a este tipo de productos y, sobre todo, la prácticamente simbólica presencia de las agencias de rating en este mercado (no tanto de los Second Party Opinion).

En este sentido creemos que las agencias de rating podemos desempeñar un importante papel co-protagonista en su dimensionamiento dada nuestra posición de entidades supervisadas (en nuestro caso por la ESMA), no solo porque la mayor accesibilidad a ratings de crédito con criterios de sostenibilidad permitirá incrementar la base de emisores, sobre todo en lo que se refiere a green loans y social bonds de empresas y sub-soberanos que por su reducido tamaño podrían estar experimentando ciertas dificultades para acceder a estos mercados; sino que también porque pensamos que la inclusión de criterios de sostenibilidad en nuestras calificaciones permitirá también incrementar el número de inversores y volumen de las inversiones, sobre todo de aquellos en los que sus políticas internas de decisión exige disponer de determinados niveles de rating externos para su consecución.

Sin embargo, el camino hacia la integración de los criterios de sostenibilidad en las calificaciones no es del todo sencillo, y aunque la evidencia empírica pone de manifiesto que los emisores más concienciados con la integración de los criterios ESG (Environmental, Social y Governance, por sus siglas inglesas) en su día a día mostraron una mayor resiliencia en los años más duros de la crisis económica, la diversidad de indicadores (KPIs) disponibles ocasiona una amplia disparidad en las calificaciones de sostenibilidad otorgadas por diferentes agencias, en contraste, por ejemplo, con lo que ocurre con las calificaciones de crédito estándar, en las que la correlación entre agencias es casi perfecta, tal y como pone de manifiesto el estudio llevado a cabo por Berg et al. (2019)[i], acentuando la desconfianza de los inversores y frenando el potencial de crecimiento futuro de este mercado.

Por ello las agencias de rating tenemos por delante un importante reto en el que ya nos encontramos trabajando, y que comienza por la armonización de criterios y la delimitación de los KPIs realmente útiles para su medición y que, sin ninguna duda, pasa por un aspecto tan importante como es la determinación de la relación existente entre riesgo de crédito y riesgo ESG, aspecto crucial porque en definitiva nos permitirá esclarecer las diferentes probabilities of default (PD) asociadas a las diferentes calificaciones ESG otorgadas.

Por todo ello en Axesor rating estamos convencidos de la necesidad de considerar estos factores en el estudio de nuestros ratings, compromiso que ya reflejamos en 2017 con nuestra adhesión a los Principles for Responsible Investment (PRI) de la ONU y al Observatorio Español de la Financiación Sostenible. Desde entonces estamos incorporando progresivamente todos estos criterios en nuestras metodologías para abastecer la creciente demanda de inversión sostenible, lo que permitirá afrontar los retos que nos depara un futuro no muy lejano, siendo de especial relevancia el objetivo de alcanzar una economía descarbonizada para el año 2050.



[i] Berg, F., Koelbel, JJ y Rigobon, R. (2019). Agregate Confusion: The divergence of ESG Ratings. MIT Sloan Shool of Management. Working Paper 5822-19.

 

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